Aprender a ser asertivo

La comunicación es algo inherente al ser humano, por ello, a menudo estamos interaccionando con otras personas e intercambiamos información e ideas, opinamos, expresamos cómo nos sentimos de una manera u otra. Es fundamental a la hora de comunicarnos que haya coherencia entre lo que pensamos, sentimos, decimos y hacemos, esto da armonía y credibilidad al mensaje que pretendemos transmitir. Cada persona tenemos nuestra propia forma de comunicarnos con los demás, y en ella juega un papel importante tanto los pensamientos que surgen en cada situación concreta y las creencias propias que tengamos arraigadas sobre nosotros mismos, los demás y el mundo en general, como la influencia del ambiente (entorno familiar, social, cultura, generaciones, etc.).  Por tanto, cabe la posibilidad de que nuestro estilo comunicativo no siempre sea el más adecuado.

Existen tres maneras de comunicarnos: estilo agresivo, estilo pasivo y estilo asertivo. Este último estilo se considera el más apropiado y con el que podemos alcanzar nuestros objetivos adecuadamente. Pero… ¿qué es la asertividad?

comunicación+asertiva

La ASERTIVIDAD es una habilidad social que hace referencia a la capacidad de expresar nuestra opinión, deseos, emociones así como realizar peticiones o críticas, pedir ayuda o rechazar una petición (saber decir “no”), en el momento adecuado y de manera correcta, respetando a los demás. Es defender nuestros derechos teniendo en cuenta los derechos de los demás, sin menospreciarlos. Ser asertivo favorece una buena sintonía con los demás manteniendo relaciones interpersonales más satisfactorias, ya que es una forma de respetarnos a nosotros mismos y también a los demás, sin tratar de imponer nuestro punto de vista. A su vez, esto incrementa y fortalece la autoestima. Estas personas actúan con seguridad y confianza sin enjuiciar ni etiquetar a las personas. Su estilo de comunicación se caracteriza por ser directo y mantener un contacto visual apropiado, una postura relajada y un tono de voz firme, asegurándose de que los demás comprendan lo que dice y, al mismo tiempo, sabiendo escuchar de manera activa. Se han establecido una serie de derechos asertivos que se enumeran a continuación:

  1. Tenemos derecho a ser tratado con respeto y dignidad.
  2. Tenemos derecho a juzgar nuestro propio comportamiento, nuestros pensamientos y nuestras emociones y a asumir la responsabilidad de su iniciación y de sus consecuencias.
  3. Tenemos derecho a sentir y expresar emociones y opiniones.
  4. Tenemos derecho a no dar razones o excusas para justificar nuestro comportamiento.
  5. Tenemos derecho a juzgar si nos incumbe la responsabilidad de encontrar soluciones para los problemas de otras personas.
  6. Tenemos derecho a cambiar de opinión.
  7. Tenemos derecho a cometer errores y a ser responsables de ellos.
  8. Tenemos derecho a decir “no” sin sentir culpa.
  9. Tenemos derecho a decir “no sé”.
  10. Tenemos derecho a decir “no lo entiendo”.
  11. Tenemos derecho a ser independientes de la buena voluntad de los demás antes de enfrentarnos con ellos.
  12. Tenemos derecho a tomar decisiones ajenas a la lógica, a hacer afirmaciones que no tengan una base lógica sin la obligación de justificarlas.
  13. Tenemos derecho a pedir información y ser informado.
  14. Tenemos derecho a mantener nuestra dignidad y respeto, comportándonos de forma hábil o asertiva mientras no violemos los derechos humanos básicos de los demás.
  15. Tenemos derecho a escoger no comportarnos de forma asertiva.
  16. Tenemos derecho a hacer cualquier cosa, siempre que no violemos los derechos de los demás.
  17. Tenemos derecho a pedir ayuda o apoyo emocional.

Además, ser una persona asertiva implica algunos beneficios como: el aumento de la autoconfianza y de la autoestima así como el respeto propio y el de los demás, mejora las habilidades para tomar decisiones, permite la resolución de problemas adecuadamente, disminuye el estrés ante las necesidades no cubiertas, fomenta la sensación de ser comprendido y tomado en cuenta por los demás sintiéndonos a gusto, entre otros.

Por otro lado, nos encontramos con dos polos opuestos dentro de los estilos de comunicación: el estilo agresivo y el estilo pasivo. ¿Cómo saber si empleo un estilo u otro? Para ello, pregúntate por un lado, si dices siempre lo que piensas sin tener en cuenta la opinión de los demás o sus sentimientos, si no aceptas las críticas y actúas a la defensiva rápidamente, si pretendes llevar la razón siempre…si esto es así, probablemente tu forma de comunicarte tienda a ser agresiva. Por otro lado, si prefieres callar antes de dar una opinión, si no sabes decir que no y acabas siempre haciendo favores a los demás, si con frecuencia cedes ante cualquier cosa…, entonces, en este caso, tu manera de actuar y comunicarse es inhibida o pasiva. Así pues, procederé a explicarte en qué consiste estos dos estilos más detalladamente:

El ESTILO AGRESIVO consiste en dejarnos llevar por nuestros impulsos y emociones que priman en ese momento sin pararnos a pensar previamente, por lo que no tenemos en cuenta los posibles efectos que puede tener en las otras personas aquello que expresamos. Las personas que muestran este estilo, defienden en exceso los derechos e intereses personales sin tener en cuenta los de los demás. Además, minimizan las opiniones de los demás sobreestimando las propias e intentan manipular al resto ya que la meta es ganar siempre (sitúan todo en términos de “ganar” o “perder”), sin considerar lo que piensan o sienten el resto de personas, situándolos, a menudo, en un escalón inferior, e incluso, pueden llegar a aprovecharse de los demás. Normalmente, suelen ser personas que temen parecer débiles ante los demás y perder la autoridad, además se sienten vulnerables e inseguros de ahí que se comuniquen de forma agresiva y con dominio de los demás, mostrándose a la defensiva si se siente perjudicado de alguna forma ante comentarios u opiniones de los demás, es decir, tienden a contraatacar aunque no exista evidencia para esto. Su estilo de comunicación está marcado por un tono de voz alto, no escuchan, interrumpe o no deja hablar a las demás personas, no respeta las distancias con su interlocutor, muestra gestos de amenaza y realizan ofensas verbales, insultos, comentarios hostiles y humillantes. Esto puede conllevar consecuencias en sus relaciones interpersonales: rechazo o huida por parte de los demás.

El ESTILO PASIVO es propio de una persona sumisa que se deja manipular por los demás y que no defiende correctamente sus derechos ni sus intereses. Intenta evitar conflictos cediendo ante las peticiones de los demás, aunque no esté de acuerdo o no le apetezca ofrecer su ayuda en ese momento. Es posible que estas personas sientan malestar e incluso ansiedad por el hecho de anteponer los deseos y necesidades de los demás a los suyos. Además, no suelen expresar sus sentimientos ni comunican sus ideas y, en el caso de que lo hagan es con inseguridad debido a la falta de confianza en sí mismo y a tener una autoestima baja. Suelen sentirse frustrados, en muchas ocasiones, pero siguen permitiendo que los demás se aprovechen de algún modo o, también, pueden sentirse culpables por lo que se disculpan con cierta frecuencia, ya que mantienen la creencia de que es necesario ser querido y apreciado por todos aunque esto implique dar más importancia a los pensamientos, opiniones o sentimientos de los otros que a los propios. Estas personas experimentan la sensación de que son incomprendidos, manipulados y no se les tienen en cuenta. Este estilo comunicativo está caracterizado por: ser indirecto, habla poco fluida, tono de voz bajo, bloqueos, tartamudez, nervioso, huida del contacto ocular, expresan sus quejas a terceras personas, etc. Mostrarse de esta manera, pasivo, mantiene que los demás se sigan aprovechando metiéndose en un círculo del que sólo podrá salir si aprende a defender sus derechos y a expresar sus opiniones y sentimientos de manera asertiva.

asertividad

Es importante resaltar que no existen estilos puros y que pueden variar en distintas situaciones. La asertividad es una habilidad que se puede mejorar o aprender instaurándose en nuestro repertorio de conductas, sin que ello implique dejar de ser uno mismo. En definitiva, ser asertivo incluye la capacidad de: saber decir “no”, pedir favores cuando los necesitamos, expresar lo que sentimos y pensamos ya sea positivo o negativo y ser auténticos teniendo presente nuestros propios sentimientos, partiendo de la base del respeto y de la honestidad hacia uno mismo y hacia los demás.

¿Es posible aprender a ser asertivos? Como ya se ha dicho, podemos aprender a comportarnos de manera más asertiva mediante la práctica así que… ¡ánimo! Algunas PAUTAS para conseguir ser asertivo:

  • Conoce la diferencia existente entre los tres estilos de comunicación para poder detectarlos en cada situación. En el siguiente ejemplo podemos diferenciar claramente los tres tipos de respuesta ante una misma situación:
    • Has quedado con un amigo para cenar y, sin avisar, llega una hora más tarde. No estás de buen humor.
      • Respuesta agresiva: “¡Ya era hora! ¿Te piensas que puedes retrasarte sin avisar? Paso de cenar contigo
      • Respuesta asertiva: “Llevo una hora esperándote. Me habría gustado que me avisaras, ya que me he preocupado por ti y además me ha molestado. Si volviese a suceder, prefiero que me avises y así no me cambia el humor ni me preocupo
      • Respuesta pasiva: “Hola, ¿entramos para cenar?” (no transmite lo que le ha molestado, prefiere callar, por lo que la otra persona puede interpretar que no le ha molestado ni preocupado, y puede volver a retrasarse sin avisar)
  • Identifica las situaciones en las que actúas de forma pasiva o agresiva, analizando en qué circunstancias ocurre, con qué personas, qué piensas, cómo actúas…Tras esto, decide una forma asertiva de responder ante esas situaciones, si analizas las consecuencias, podrás comprobar que ser asertivo reporta más beneficios.
  • Ten claro los objetivos, es decir, lo que quieres lograr cuando te comunicas.
  • Identifica tus pensamientos o creencias que impiden o dificultan que seas asertivo. Sustitúyelos por una visión más positiva y personal: “no juzgaré ni me aprovecharé de otra persona”, “defenderé mi opinión de forma respetuosa”, “me negaré a realizar algo si realmente no puedo o no me apetece”,
  • Aprende las características verbales de la comunicación asertiva: mantén un tono de voz firme y relajado, apropiado para cada situación, así como un habla fluida.
  • Utiliza el lenguaje no verbal de manera congruente con la comunicación verbal y mantén un contacto visual directo, postura corporal relajada respetando cierta distancia proxémica, gestos firmes y escucha de forman activa y receptiva.
  • Los mensajes que transmitas deben ser concretos, directos y claros.
  • Utiliza “mensajes YO” en lugar de “mensajes TU”. Es decir, hablar en primera persona centrándote en tus sentimientos en lugar de mostrar a la otra persona lo que ha hecho mal juzgándole o de modo ofensivo. De esta manera, se facilita expresar una opinión sin que nuestro interlocutor se ponga a la defensiva. Un mismo mensaje se puede transmitir de distinta manera, por ello es indicado buscar aquella forma que sea menos ofensiva o inhibida y más asertiva. Por ejemplo: “Eres un egoísta. Quieres que haga parte de tu trabajo mientras tú sales con tus amigos”, es más asertivo decir: “Por lo general, sueles ser una persona que haces un buen trabajo, pero no me parece bien que tenga que realizar parte de tu trabajo, porque a mí también me gustaría descansar y desconectar. No obstante, si tienes alguna duda podrías preguntarme”
  • honesto contigo mismo y con los demás.
  • Defiende tus derechos respetando a los demás, reconociendo también sus derechos.
  • Identifica tus emociones y exprésalas de forma apropiada y con claridad.
  • Aprende a decir “no” sin dejar de ser considerado así como a aceptar una crítica.
  • Crea la oportunidad para negociar. Es importante que ambas partes quedéis satisfechas.
  • Utiliza frases que expresen tu deseo de cooperar y buscar opiniones de los demás.
  • Realiza tus peticiones o desaprobación de forma sencilla, específica y directa.
  • No te disculpes por expresar una necesidad o deseo, a menos que sea irrazonable u ofensivo. Además, es acertado que expreses tus necesidades, opiniones y emociones, de manera respetuosa, porque las personas no podemos adivinar los pensamientos de los demás ni lo que esperamos de ellos.
  • Si alguien está en desacuerdo con tu opinión o solicitud, mantén la calma, respeta y no te pongas a la defensiva. Es mejor aceptarlo o negociarlo.
  • Haz referencia a los hechos y no a tus juicios, así los demás no se sentirán juzgados.

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Si quieres ser respetado por los demás, lo mejor es respetarte a ti mismo. Sólo por eso, sólo por el propio respeto que te tengas, inspirarás a los otros a respetarte”, Fedor Dostoievski.

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