Distorsiones Cognitivas

Las distorsiones cognitivas son aquellas creencias que mantenemos como verdaderas a pesar de carecer de una evidencia real y datos observables, es decir, no se apoyan en hechos basados en la realidad sino en cómo pensamos, percibimos, interpretamos y valoramos esa realidad. Dicho de otra manera, son aquellas maneras erróneas que tenemos de procesar e  interpretar la información de nuestro alrededor. Estas distorsiones o creencias irreales son disfuncionales en nuestro día a día dificultando tanto nuestras relaciones interpersonales como alcanzar nuestras metas y propósitos. Interiorizar estas creencias supone experimentar emociones negativas que conllevan a un malestar que, en ocasiones, puede llegar a ser muy intenso y persistente en el tiempo.

Estas creencias distorsionadas pasan a formar parte de nuestra estructura cognitiva influyéndonos en cómo nos sentimos y en cómo actuamos, e incluso, a veces, en nuestras sensaciones físicas. Esto se debe a que lo que pensamos y creemos, nuestras interpretaciones de las cosas, influye a nivel emocional y conductual. Así pues, la solución radica en la mayoría de los casos en realizar una reestructuración cognitiva, esto es, identificar y cuestionar los pensamientos desadaptativos y sustituirlos por otros más apropiados y realistas.

Es importante, también tener en cuenta que ciertos pensamientos son automáticos e involuntarios y pueden pasar desapercibidos debido a que son habituales en la persona escapándose de una atención más consciente. Sin embargo, con esfuerzo podemos saber qué pensamientos automáticos tenemos y si son negativos o positivos. Cada pensamiento automático parten de una creencia irracional, por lo que es fundamental indagar hasta conocer qué pensamiento desadaptativo tenemos para, a posteriori, poder cuestionarlo y modificarlo, si es necesario.

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