¿Por qué puede resultar complicado dejar una relación de maltrato?

En la actualidad nos encontramos con un importante porcentaje de personas que mantienen la creencia de que una persona que recibe agresiones, ya sean físicas, psicológicas o sexuales, por parte de su pareja no debería seguir envuelta en esta perturbadora relación. Hasta aquí hay un claro acuerdo entre la mayoría de nosotros. Sin embargo, en muchos casos la víctima de malos tratos no abandona la relación de pareja o, incluso, tras separarse unos días vuelve de nuevo con su pareja. Esto crea desconcierto en un gran número de personas que, por un lado, establecen etiquetas hacia la víctima como “masoca” o “tonta” y, por otro lado, mantienen creencias como: “si sigue con él/ella a pesar de las agresiones, será porque le gusta recibir este trato” o “ha vuelto con él/ella por lo que que si le humilla o le pega tendrá que aguantarse, ya sabe lo que puede pasarle”. Es difícil para algunas personas entender el motivo por el que las víctimas soportan de manera continuada las situaciones de violencia.

VGenero

Por ello, me he propuesto exponer en este rincón algunas de las razones que dificultan a estas personas víctimas de violencia de género abandonar su relación de pareja. Antes de enumerar dichas razones, es necesario hacer mención brevemente al “Ciclo de la Violencia” ya que contribuye notablemente al mantenimiento de la relación. Está compuesto por tres fases claramente diferenciadas: 1) fase de acumulación de la tensión, en la que la víctima percibe cómo su pareja se vuelve cada vez más susceptible respondiendo con mayor agresividad (gritos, pequeños conflictos sucesivos…), 2) fase del estallido de la tensión, en la que tiene lugar la agresión o violencia y 3) fase de “luna de miel” o arrepentimiento del agresor/a que, por una parte, pide disculpas a la víctima y, por otra parte, trata de recompensarla de varias maneras como por ejemplo: con regalos, siendo más afectivo o cariñoso, etc. Muchas de las víctimas presentan dificultades para romper con su pareja debido al arrepentimiento que suele mostrar tras la perpetración del acto violento, aunque en la mayoría de casos se vuelve a repetir siguiendo dicho ciclo. En cuanto a los tipos de violencia (física, psicológica y sexual) me gustaría señalar que la agresión psicológica no es tan observable y objetiva como la física o sexual, pero siempre está presente y sus efectos pueden ser de igual o mayor magnitud que la agresión física. Los efectos de tales agresiones pueden ser devastadores, dicho de otro modo, tras sufrir el maltrato las víctimas suelen presentar un profundo desgaste psíquico que las deteriora tanto emocionalmente como en sus capacidades cognitivas.

Además, es importante conocer la existencia de una serie de mitos que influyen en la continuidad de una relación caracterizada por la violencia y que dan como resultado que dicha violencia sea invisible o bien se justifique. Algunos de estos mitos son: “el amor de verdad lo aguanta todo”, “si es celoso es porque me quiere”, “si me controla es por mi bien”, “me merezco su humillación por vestir así”, “me insulta porque tiene problemas en el trabajo y está agobiado”, “se comporta así por el alcohol”, entre otros.

Así pues, además de los mitos o falsas creencias que contribuyen a la permanencia de la relación, otros factores que influyen son:

  • Autoestima baja. Estas personas ven aminorada su autoestima debido a la infravaloración, humillación, insultos, golpes, etc. que sufren día a día por parte de su pareja. Incluso la víctima llega a creer que no vale o no sirve para nada; de ahí que no se vea capaz de romper con la relación ya que suele creer que no se merece algo mejor.
  • Autoculpabilización. A menudo tiende a pensar que ha provocado las conductas violentas de su pareja. Es decir, tiene la creencia de que ha realizado alguna acción o ha mantenido una actitud que ha ocasionado la ira de su pareja y, por ende, la posterior agresión. La víctima se culpa de todo lo que sucede y justifica cualquier tipo de agresió perpetrada en un determinado momento.
  • Bajo nivel de asertividad. La asertividad es la capacidad de defender nuestros propios derechos, intereses y opiniones sin dejarse manipular y respetando a los demás. Por lo general, las víctimas de violencia de género presentan una baja asertividad quedando ancladas a un estilo pasivo que se caracteriza por: la manipulación ejercida por su pareja, no ser capaz de defender sus propios intereses, no saber decir “no”, expresar críticas de modo inadecuado, etc. Normalmente tienden a evitar el conflicto cediendo y adaptándose al otro y a la situación.
  • Dependencia emocional. Se caracteriza por una fuerte necesidad afectiva de su pareja y sienten que no pueden vivir sin ésta. Además, anteponen su pareja sobre cualquier cosa, es decir, no habrá nadie más importante incluyéndose a sí mismo/a o incluso a sus hijos. Esta dependencia emocional refleja el miedo intenso de perder a su pareja, a pesar de la violencia.
  • Indefensión aprendida. Esto es, la víctima aprende a vivir con miedo y acaba por creer que el cambio es imposible; se resigna y se adapta a la situación de maltrato; manifiesta un sentimiento de profunda desesperanza.
  • Suelen manifestar una ansiedad excesiva, miedo, terror, tensión…que les impiden o dificultan romper con su pareja por temor a las posibles consecuencias.
  • Escaso o falta de apoyo social y familiar. En ocasiones, las personas que sufren maltrato no reciben apoyo ni social ni familiar, por lo que este aislamiento perpetúa la permanencia en la relación.
  • Desconocimiento acerca de los recursos existentes o el acceso a los mismos está limitado (ausencia de alternativas reales en cuanto al alojamiento, empleo, servicios sociales,etc.).
  • Creencias culturales y/o religiosas.
  • Uso del chantaje emocional por parte del agresor/a para manipular a su pareja: amenaza con suicidarse si es abandonado/a.
  • El/la agresor/a amenaza a la víctima con graves consecuencias si es abandonado/a, por ejemplo: con matarle.
  • Otras variables son: dependencia económica, hijos pequeños a su cargo, aceptación de los consejos de personas significativas sobre aguantar al agresor…

En definitiva, podemos observar lo complicado que puede resultar a estas personas víctimas de violencia de género dejar su relación de pareja, debido a que intervienen varios factores que perpetúan su permanencia en la misma. Por ello, es primordial que ayudemos a estas personas desbordadas por su situación de maltrato así como proporcionales apoyo y la orientación necesaria, en lugar de etiquetarlas como “masoca” o hacerlas “invisible” ya que ¿a quién le gusta recibir un trato injusto donde la violencia tiene un papel predominante?

vgg

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s